ENTROPÍA

Restauré mi semilla pero había una passphrase y no la recuerdo

Si tus doce palabras entraron sin error y la billetera aparece vacía, hay dos explicaciones posibles y conviene descartar la barata antes de asumir la cara.

Con BIP-39 no existe la passphrase incorrecta. Cualquier texto que escribas produce una billetera válida. La tuya es una sola; todas las demás están vacías y se comportan con absoluta normalidad.

Por qué no te avisa

La passphrase no es una contraseña que se verifica contra algo guardado. Entra como ingrediente en el cálculo que convierte tus palabras en la raíz de la billetera. Cambiá una letra y el resultado es otra raíz: legítima, funcional, y con saldo cero porque nunca recibió un pago.

Por eso no hay pantalla de «contraseña incorrecta». El programa no tiene con qué compararla. Hizo la cuenta que le pediste y te muestra el resultado.

Esto está en el propio documento que define el esquema: cualquier palabra extra produce una billetera válida, y sólo la correcta abre la tuya. BIP-39.

Antes de dar por perdida la passphrase, descartá lo otro

«Restauré y está vacía» tiene dos causas frecuentes, y desde afuera se ven idénticas. La otra es el tipo de dirección: una misma semilla, sin ninguna passphrase, abre cuatro billeteras distintas según el estándar de derivación que use el programa, y tres de las cuatro te van a mostrar cero.

Conviene descartar ésa primero, porque tiene arreglo y la passphrase olvidada normalmente no. La diferencia se ve en el prefijo de tu clave pública maestra —xpub, ypub, zpub— que codifica qué tipo de dirección deriva esa rama.

La ceremonia separa los dos casos en menos de dos minutos: derivá tu primera dirección desde la clave pública que anotaste y cotejala contra la que tu billetera muestra. Corre en tu navegador, no pide la semilla y no puede mandar nada a ningún lado.

Si era la passphrase

No hay forma de recuperarla desde la semilla: ese es exactamente el punto de que exista. Lo que sí suele funcionar es reconstruir el contexto en vez de adivinar el texto.

Y lo que este problema deja a la vista

Si llegaste hasta acá, tu respaldo estaba completo y aun así no alcanzó: faltaba un dato que nadie te dijo que anotaras. Esa es la forma general del problema, y la passphrase es sólo una de sus caras.

Las otras suelen ser dependencias: el correo que recupera el teléfono, el teléfono que recupera todo lo demás, la passphrase que existe sólo en una cabeza. Seis preguntas alcanzan para dibujar ese mapa y encontrar dónde una sola pérdida te deja afuera. No pide secretos, y también corre en tu navegador.

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